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La rueda existe hace miles de años, pero la idea de ponerle caucho en el borde exterior es relativamente nueva. Fue a inicios del siglo XIX cuando por primera vez se utilizó goma natural para recubrir las ruedas de madera o de acero. Pero como esta se desgastaba con rapidez, su futuro no era muy prometedor, hasta que en 1839 el inventor llamado Charles Goodyear descubrió la vulcanización, proceso mediante el cual el caucho se mezcla con azufre y se le aplica calor y presión, mejorando su plasticidad y resistencia. Fue entonces cuando se hicieron populares las llantas de goma maciza, solo que los viajes aún eran muy incómodos. La primera llanta neumática, o llena de aire, fue patentada en 1845 por el escocés Robert W. Thomson. Sin embargo, fue su compatriota John Boyd Dunlop quien la convirtió en un éxito comercial. En 1885 la empresa Goodrich decidió fabricar ruedas de color negro, hasta entonces eran blancas (color del caucho natural). Al tintar el caucho se hizo un descubrimiento sorprendente, los neumáticos negros duraban más. Esto fue debido a que el tinte negro absorbía los rayos ultravioleta, que son, en parte, los causantes del agrietamiento de las goma de caucho. Hoy en día más de 100 compuestos químicos diferentes entran a formar parte de un neumático.
Pero ahora comienza el drama, pues cada año se generan en el mundo cerca de 1.000 millones de NFU, esto es alrededor de 17 millones de toneladas. Estos constituyen uno de los residuos que más caracterizan a las sociedades modernas. En un principio no generan ningún ‘peligro’ inmediato, pero su eliminación de manera inapropiada puede contaminar gravemente el medioambiente u ocasionar problemas a la hora de eliminarlos. Debido a que los neumáticos han sido diseñados para resistir condiciones mecánicas y meteorológicas duras –son resistentes al ozono, a la luz y las bacterias–, los hace prácticamente indestructibles (hasta 500 años sin descomponerse). Por otra parte, ocupan un espacio considerable debido a su elevado volumen y su escasa densidad; son refugio ideal de insectos y roedores, además acumulan gases y lixiviados, frecuentes en los basureros; presentan además riesgo de incendio, con importantes impactos asociados.
Se debe, por lo tanto, aspirar a su Reducción, mejorar la técnica empleada para su fabricación y que tarden más en desgastarse; Reutilización, el recauchado del neumático; Reciclado, separando los tres componentes básicos del neumático: fibra textil, acero y caucho, ni fácil ni barato. El vertedero debiera ser la última opción y solo si no hay más remedio.
En las facturas de compra de neumáticos debiera aparecer un ítem correspondiente al sobrecosto que supone buscar otras alternativas a ser botado (esta vía debiera estar prohibida). Pero el gran secreto está en el cuidado y mantención, hacerlos durar. Por otra parte, hay que fijarse además en la fecha de vencimiento (cosa que nadie consulta) y no comprar los baratos, pues duran muy poco.