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A nivel doméstico, la modalidad más básica es la de las estufas portátiles (a gas o parafina), las más económicas, pero son las que producen los tóxicos gases de combustión, excesos de humedad (que luego se condensan en ventanas), se comen el oxígeno de su habitación, se pueden dar vuelta y otras fatalidades. Algunas tienen un detector de CO₂ (eso quiere decir que se sabe que son tóxicas). Si las tiene –ojalá que no–, ventile frecuentemente su habitación. Su ventaja es que son como mascotas, van a donde usted las necesita, son obedientes.
Después están las fijas con salida de gases al exterior, no hay tóxicos ni humedad al interior, pero sí se ‘comen’ su aire interior. Estas son bastante más confiables que las anteriores y generalmente ocupan más espacio. Como no se mueven, estas deben estar en lugares muy estratégicos dentro de la casa, por ello su ubicación debe planearse con antelación, durante el desarrollo del proyecto. Estas pueden aun ser mejores si cuentan con dos ductos hacia el exterior: uno para que entre el aire que van a consumir y el otro para que se liberen los contaminantes producidos al usarlas.
Otro grupo, y mejor aun, es del tipo centralizado. En este caso el combustible no está al interior, así como tampoco la quema de este (no hay fuego al interior), el problema a resolver es el transporte del calor, el cual tiene dos posibilidades bastante sencillas: aire o agua. El aire, como tiene poca masa, debe entonces moverse con más volumen (mediante ductos que ocupan mucho espacio); con el agua, en cambio, que es de mayor masa, se emplean solo tuberías menores. Los sistemas que funcionan con agua distribuyen el calor ya sea por el piso (distribución de calor muy pareja en el recinto, fatal eso sí usar alfombras o pisos de madera sobre ellas), cielos (la entrega de calor queda más arriba, no baja fácilmente) o bien radiadores murales (más rápidas, no muy bonitas y ocupan espacio). Con los avances tecnológicos estas son cada vez más eficientes y han bajado de precio, ya no son un lujo. Hay algunas que además calientan el agua para las duchas.
Existen además todas las basadas en electricidad, las que en general no contaminan, son muy eficientes, no hay llamas, sin estanque y de relativo bajo costo, pero como la energía eléctrica suele ser costosa, la cuenta energética generalmente es alta cuando se las usa.

Calefacción, parafina, gas, electricidad

ilustración @kmilkoffice