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Un hecho conocido es todo el daño que se ha causado a este planeta, afectándonos a cada uno de nosotros con ello. Usualmente se pone la atención en las fuentes de energía fósil que usamos, el agua dulce malgastada; sin embargo, la agricultura animal produce más gases de efecto invernadero que todos los autos, camiones, trenes, barcos y aviones juntos, algo como 13% comparado con el 51% del ganado. Se debe a que el ganado produce una gran cantidad de metano en su proceso de digestión. El gas metano del ganado es de 25 a 100 veces más destructivo que el dióxido de carbono vehicular.
El ganado no solo afecta el calentamiento global sino que es la mayor causa de consumo de recursos y degradación ambiental que destruyen el planeta hoy. La carne y los productos lácteos necesitan muchísima agua en sus procesos, en parte porque los animales consumen mucha agua y granos que consumen más agua. Generalmente, una vaca come de 63 a 68 kilos de comida diaria y bebe entre 110 y 150 litros de agua. Una hamburguesa de 100 gramos usa más de 2.500 litros de agua en su producción. Se requieren más de 9.450 litros de agua para producir medio kilo de carne; para el queso, casi 3.400 litros, y para 1 litro de leche, casi 1.000 litros. La población humana bebe por día 19.656 millones de litros de agua y come 9.450 millones de kilos de comida. Mientras que 1.500 millones de vacas del mundo beben 170. 343 millones de litros de agua al día y comen 60.750 millones de kilos de alimento.
No es tanto cuestión de población humana, es una cuestión de población humana que come animales. Es decir, para producir carne es necesario nueve veces más agua del total de la que bebe toda la población del mundo y producir seis y media veces más alimento solo para dar de comer a los animales de ganadería.
Lo más poderoso y efectivo que se podría hacer por el medioambiente es tal vez cambiar la alimentación: debiera consumirse más vegetales, cultivados sosteniblemente, en donde están igualmente todos los nutrientes en sus diversas formas (frutas, verduras). Ningún otro estilo de vida tiene mayor alcance y un impacto positivo mayor en el planeta y la vida que optar por dejar de comer animales y llevar una vida tipo vegana. Esto se explica por razones de subsistencia más que nada; se liberan menos gases, se ocupa menos superficie y se consume menos agua; somos demasiados para seguir con la ganadería a gran escala como fuente central de alimentación. Desafortunadamente, a las personas no les gusta modificar su ritmo de vida, es difícil cambiar, pero no va a quedar otra, tenemos la suerte de vivir en un país donde hay variedad y calidad de legumbres, verduras y hortalizas.
La alimentación sostenible se define como aquella equilibrada y variada, que además protege los recursos naturales que nos resguardan. (Más información en cowspiracy.com).