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Dos pieles

Así se llama esta casa ubicada en la costa, a 180 km al norte de Santiago. Allí la arquitecta Verónica Arcos exploró, con geometrías, dos capas de paredes de pino en la envolvente de la casa para así dar una aislación térmica óptima a la vivienda e incorporar vistas al mar desde la lejanía.


En diciembre pasado esta construcción en Pichicuy fue destacada por la revista especializada en arquitectura Dezeen. Su arquitecta, Verónica Arcos, quería alcanzar al mismo tiempo simplicidad y expresividad. “En este proyecto, esto se logra a partir de un volumen de planta rectangular, fachadas y techo de doble curvatura. El resultado geométrico se percibe de manera diferente cuando se lo observa desde distintas distancias, se van descubriendo detalles a medida que te acercas o alejas”, dice Verónica.
También quería garantizar condiciones térmicas óptimas para la obra, especialmente durante las estaciones calurosas, cuando la casa tiene más uso. “La doble piel genera una fachada ventilada, que permite mantener la casa fresca en los días cálidos, a lo que se suma la ventilación cruzada a lo largo de sus caras”, cuenta la arquitecta.

¿Dónde se centra la fuerza que vincula tu arquitectura con el entorno? Por un lado, se escogió la madera teñida como revestimiento. Es un material que se encuentra en el medio de manera natural, dado que la casa se emplaza en una zona boscosa. Por otra parte, su geometría la convierte en un objeto abstracto para el contexto, una especie de roca de madera. Estas dos condiciones, su carácter más bien mimético y su geometría singular, permiten el diálogo con el entorno.

¿Cómo pensaste el habitar dentro de ella? Quise generar espacios amplios y luminosos, que al mismo tiempo fueran confortables: calentitos en el invierno y frescos durante el verano.
Es una casa en la playa, por lo que está pensada para momentos de ocio y relajo. Su orientación permite vistas a la distancia del Océano Pacífico, un espectáculo natural –especialmente durante la puesta de sol– que se percibe desde el interior y desde la terraza. Su fachada principal hacia el norte permite captar un asoleamiento óptimo, que ilumina y tempera la casa cuando es necesario.

¿Hubo dificultades en este proyecto? Diría que el problema más laborioso y lento fue construir la segunda piel de la fachada, debido a su complejidad geométrica. Afortunadamente trabajé con un excelente constructor, sumamente preocupado con cada detalle de la obra y con un excelente equipo de carpinteros. Entonces, en general, todo se dio muy bien.

¿Qué es lo que caracteriza tu práctica profesional? Mi trabajo es conocido por ser experimental y especulativo, en términos del desarrollo de geometrías complejas y el ensayo de nuevas configuraciones materiales. Esto se logra aplicando una manera de pensar al diseño de forma sistémica, a través de construcciones autoimpuestas. Es importante mencionar que mi práctica se interrelaciona con mi trabajo académico en la universidad: el trabajo con mis alumnos en el taller me permite reflexionar sobre ciertos problemas y probar ideas, cosas que la realidad y los tiempos acotados del proyecto profesional no siempre son posibles.

Para ti, ¿cuál es el gran valor de hacer arquitectura en Chile? Pienso que el valor de hacer arquitectura tanto en Chile como en otros países de la región radica en la posibilidad de llevar a cabo proyectos interesantes desde cierta precariedad, en especial desde recursos de baja tecnología. En Chile es muy difícil construir arquitectura compleja siguiendo los estándares de Europa, Estados Unidos o parte de Asia. A partir de esa condición, el ingenio se vuelve sumamente necesario y fértil: para lograr resolver ciertos problemas propios de la arquitectura contemporánea hay que poder innovar desde los materiales y las tecnologías más básicas. Creo que aquí radica el gran valor.

¿Qué ha significado que tu trabajo sea destacado por una de las revistas más importantes de arquitectura contemporánea? Las publicaciones en revistas especializadas me han permitido dar a conocer mi trabajo en el ámbito disciplinario, lo que me ha abierto las puertas a exposiciones, charlas y workshops internacionales. Pero también es fundamental la difusión en medios no especializados, como esta publicación, que llega a personas que no necesariamente son arquitectos, pero que podrían transformarse en eventuales clientes.

¿En qué proyectos estás trabajando?
Estoy por empezar a construir otra casa en el mismo condominio de la ‘casa dos pieles’, de cierta forma emparentada en términos de lenguaje formal.
Estamos trabajando además en el proyecto de un espacio para conciertos al aire libre en un parque público, y por comenzar un concurso para un parque.
Finalmente, planificando un minirrefugio para montar en el Parque Pali Aike, en Magallanes, y un pabellón para la Radio Arcada en el Campus Lo Contador, ambos serán construidos con estudiantes.
Me interesaría abordar escalas mayores a lo que llevo construido hasta ahora. Entre otras cosas, estoy preparando el escenario para trabajar con vivienda colectiva en mediana altura. Pienso que hoy existe muy poca innovación en el mundo inmobiliario y hay mucho que aportar en ese sentido. Hay que actualizar la arquitectura a los requerimientos de la sociedad emergente. Esto demanda necesariamente una revisión de las tipologías existentes, junto con una sensibilización hacia nuevos modos de habitar. Pienso que desde mi oficina, que tiende hacia una práctica experimental que busca constantemente nuevas configuraciones arquitectónicas, es posible contribuir a la transformación de los espacios para habitar, respondiendo a las necesidades del ciudadano de hoy.

Verónica Arcos Arquitectos:
info@veronicaarcos.cl
Constructora Remoto:
raulherrerad@gmail.com