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Desecho feliz

¿Y si juntara mis botellas?, ¿y si no botara estas cajas de cartón a la basura? Cuando estamos al borde de caer en un ‘¿para qué, si total va todo al mismo vertedero?’, recordemos que existen iniciativas como las de HOPE y la Municipalidad de La Reina, y varios otros municipios que reciclan en distintos niveles. Reciclemos, pero hagámoslo bien, con expertos como estos que nos puedan asegurar una gestión real y eficiente.


“Nosotros nos preocupamos de que TODO el material que recolectamos realmente llegue a empresas que lo van a reutilizar como materia prima”. Aquí van el nombre y la dirección de la persona que hace esa afirmación para que cualquiera que tenga interés lo haga responsable por sus palabras: en Jorge Alessandri 680, comuna de La Reina, Hernán Inssen –fundador de HOPE– va a recibir feliz a todos los que quieren reciclar, aprender sobre el proceso o simplemente visitar el espacio que él opera, un recinto que es mucho más que el mejor ejemplo de punto limpio en Santiago.

En 2013 unos pocos puntos limpios llevaban alrededor de cinco años funcionando. Ya había comenzado el interés por reciclar, pero a muchos les parecía lejano tanto en términos culturales como físicos. Entonces nació HOPE como servicio de reciclaje a domicilio, avalado por la experiencia de Hernán Inssen (ingeniero en recursos naturales de la U. de Chile) en sistemas de gestión y capaz de entregar algo que nadie más pensaba siquiera en ese momento: trazabilidad. “Nosotros retiramos todos los materiales reciclables y facilitamos la gestión completa de empresas, personas, condominios y comunidades”, simplifica Hernán.

La sola valorización (venta a empresas interesadas) de los residuos no alcanzaría ni remotamente para que HOPE se mantenga. “Sí o sí necesitamos aportes externos que vienen de nuestro retiro domiciliario, de visitas guiadas que hacen colegios a este punto limpio y de asesorías que prestamos a distintas organizaciones que quieren implementar sistemas de reciclaje”, explica Hernán. Hasta los más negados podemos entender estas matemáticas: en promedio se obtienen $60 por kilo de material reciclado. Cada 14 días una casa entrega entre 8 y 10 kilos. 60 x 8 son $480. Con esos ingresos sería imposible hacer algún tipo de gestión.

Hernán y su equipo –cerca de 15 personas– están habituados a sacos gigantescos y tolvas llenas de desechos. Son básicamente cerros de basura e impactan visualmente, pero son muy distintos a los que se acumulaban antes de que la Municipalidad de La Reina le entregara este terreno a HOPE, luego que la gestión de otros recolectores no funcionara y abrieran una invitación para que organizaciones propusieran un nuevo proyecto de centro de reciclaje. Ahora esto no parece una toma, no hay gente viviendo acá ni roedores corriendo por todas partes. Lo que se ve son vecinos trayendo sus desechos a pesar de que es un día de semana –la mayor actividad de los puntos limpios se da los sábados y domingos–, separándolos con ayuda de la gente de HOPE y depositándolos en los distintos contenedores.

Mientras explica el modelo de comodato gracias al que ocupa este espacio por cuatro años (win-win tanto para HOPE como para la Municipalidad de La Reina), Hernán detecta una bolsa con más bolsas en el interior del contenedor de plásticos 2 y 4. Es la típica bolsa con que se venden varios rollos de toallas de papel, y ahora contiene bolsas de papas fritas, con aleaciones de aluminio, y una bolsa de congelados aún con pedazos de choclo. Eso no sirve, ya que ambas tienen el potencial de estropear la costosa maquinaria que permite reutilizar el plástico 2 y 4.


 
Alianzas necesarias
Las tolvas pertenecen a SOREPA y Cristalerías Chile, HOPE las llena con metros de papel, cartón y vidrio seleccionado y estas empresas pagan un precio mayor al habitual por esa clasificación. De una manera similar, Rendering tiene un depósito para aceite casero usado en estas instalaciones.

“Desde hace tiempo trabajamos con comunidades de edificios. Casi siempre el interés de reciclar vino de una o dos personas dentro de la comunidad que presentaron nuestra propuesta al comité de administración y tomaron el servicio de retiro, generalmente financiando por un alza razonable en los gastos comunes”. Las inmobiliarias no habían mostrado interés en estas asociaciones hasta que Exxacon vio la oportunidad de desarrollar su proyecto SOMOS, incorporando un factor diferenciador y crítico: fomentar el reciclaje desde el mismísimo diseño del edificio. “SOMOS cuenta con estaciones de reciclaje, contenedores y una sala para reciclar. Es parte de la idea original, y para eso nos pidieron asesoría al diseñar las estaciones de reciclaje en cada uno de los subterráneos. Casi siempre es la inmobiliaria la que se hace cargo de la administración los primeros dos años, mientras se venden los departamentos ellos son dueños de la mayoría y por lo tanto tienen que pagar esos gastos comunes. Dentro de esa misma gestión ellos incorporan al gasto común el reciclaje como un ítem más, ¿por qué es tan potente esa idea, sobre todo en la primera etapa? Al final del periodo de construcción y cuando empiezan a habitarse los departamentos se genera un montón de material reciclable que generalmente se desecha; cartones gigantes para clóset y el refrigerador, plásticos de todo tipo. Exxacon visionariamente introdujo el reciclaje desde los comienzos en el edificio”.

¿Cómo afectaría a HOPE si el Estado adoptara un política de reciclaje eficiente como en Alemania, donde se hace un retiro diferido de los distintos desechos? “Nosotros tendríamos que atender esa demanda de la municipalidad. Lo más probable es que ellos no tendrían los conocimientos ni la capacidad para implementar su propio punto limpio. Actualmente se hace lo más barato, un camión recoge y tira todo mezclado en depósito. A menos que se cuente con presupuesto mayor y personal capacitado es muy difícil que los municipios lo hagan desde cero. Lo más seguro es que seguirían contratando un servicio externo. Ahí tenemos la oportunidad de crecer”.

Hay medidas que urgen, que son simples y francamente no se puede encontrar justificación para que no se apliquen, como el etiquetado obligatorio de los plásticos, lo que haría mucho más fácil clasificarlos dentro de sus siete tipos. Esas son tareas para los legisladores, pero a nosotros la gente de la calle, Hernán Inssen nos diría: “Me gustaría que la gente entienda que el reciclar es un proceso, que parte en casa con la segregación en origen, y ya si nos vamos más atrás, eligiendo bien al momento de comprar. Pero cuando decido separar mis residuos para reciclar tengo que tener en cuenta que el proceso no termina juntando mis botellas en mi casa y llevándolas a un contenedor. Eso es el 20% inicial. Después viene el trabajo de reclasificación, despacho, traslado a una empresa que realmente lo transforme en nuevo material. También es superimportante decir que si seguimos comprando cosas nuevas o que no están hechas de material reciclable en realidad estamos desandando lo que avanzamos en el ciclo del reciclaje, truncando el desarrollo de iniciativas necesarias. Greenglass se arrie sga a hacer vasos a partir de botellas de vino. Si la gente no los comprara no tendríamos opción de entregarle material. Lo mismo pasa con Idea-Tec, que recicla plumavit para crear pinturas. Sin gente que prefiera sus pinturas Idea-Tec no crece”.

Según la guía de reciclaje publicada en el sitio reciclajeparteporcasa.cl, los primeros pasos son:
1. Lavar y secar.
2. Identificar.
3. Separar.
Por ejemplo, los plásticos PP y PE (2, 4 y 5) corresponden a los envases de detergente, champú, lácteos y bidones. En tetras y latas podemos juntar todas las de bebidas y las de conservas; los tetras de leche, vinos y también los tubos de papas fritas.

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Desde el origen
Cualquier inmobiliaria puede declararse sensible a los cambios globales y abierta a incorporar la sustentabilidad en sus pilares, pero Exxacon ha hecho algo tangible y aseguran que el reciclaje es un must en sus nuevos proyectos. “Cuando se vive en comunidad se produce basura a gran escala. Por lo mismo, quisimos darles espacio a ideas que pueden contribuir a mejorar la calidad de vida y de paso ayudar al medioambiente. El edificio SOMOS de Exxacon, en Ñuñoa, hizo suyo este concepto a través de la empresa Hope y sus moradores tendrán retiro programado de residuos reciclables y otros: diarios, papeles, plásticos, vidrios y aluminio”, afirma Nicole Solé, gerente general de Exxacon.

Un estudio reciente de la inmobiliaria señala que el reciclaje es altamente valorado por los cotizantes a la hora de buscar una vivienda en Ñuñoa. Si bien las áreas comunes no son el factor decisivo a la hora de invertir, están tomando un rol cada vez más protagónico, tendencia que se mezcla en el proyecto SOMOS con la valoración de un compromiso con el medioambiente y la eficiencia energética.

El punto limpio de Piedra Roja, proyecto residencial vinculado a Inmobiliaria Manquehue, lleva 7 años en operación y ya acumula más de 2 mil toneladas de material reciclado. Además de esa medida ellos cuentan con un buzón Green Books que ha recolectado más de 30 mil ejemplares. Tras esta colaboración ejemplar entre vecinos, comunidad y desarrolladores, Inmobiliaria Manquehue consideró también un punto limpio en el proyecto  Teniente Montt 1980, que construye en Ñuñoa. Este estará ubicado en una zona estratégica para que pueda ser usado también por la comunidad vecina al edificio, siendo un aporte al entorno. Este nuevo proyecto está emplazado en el sector residencial de Sucre, rodeado de vida y movimiento. Es un edificio de 7 pisos, con 59 unidades de 1, 2 y 3 dormitorios, especialmente orientados a jóvenes profesionales que quieren vivir solos, con amigos o en pareja.