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Casa, Montevideo, Uruguay, Le Corbusier, Fernando De Rossa, arquitectura moderna, diseño

De cara moderna

Una casa que recuerda al Le Corbusier de los últimos años, en Montevideo, muy similar a las Maisons Jaoul de París de su autoría. Escultórica con sus bóvedas de ladrillo rústico que le otorga una apariencia industrial, esta casa, llamada HQ, fue reformada por los arquitectos uruguayos Fernando De Rossa y Virginia Miguel, marido y mujer, quienes habitan el lugar a sus anchas.


Durante el 2011, el arquitecto uruguayo Fernando De Rossa junto a su mujer, Virginia Miguel, reformaron esta casa manteniendo su espíritu moderno. El proyecto original de 1965, del arquitecto Joel Petit de la Villeon, responde a la sensibilidad del Le Corbusier tardío de las Maisons Jaoul, ubicadas en París, Francia. Estas casas se construyeron entre 1954 y 56 para André Jaoul y su hijo Michel, y se convirtieron en una de las construcciones más importantes de la posguerra realizadas por Le Corbusier. “La intervención principal sobre la obra radica en la reinterpretación del espacio bajo el manto abovedado de ladrillo visto y su relación con los espacios exteriores. Por un lado, se suprimen las diferentes adiciones que paulatinamente se fueron incorporando al proyecto original, liberando el jardín posterior; por el otro, rearmando la estructura espacial del ámbito de relación de la vivienda”, explica De Rossa.
Por otra parte, se reubicó la cocina, integrándola al ámbito público de la vivienda. “De este modo se logra una secuencia espacial continua en la que se suceden el estar, un espacio de lectura, el comedor y, girando sobre la izquierda, la cocina. Asimismo, sobre el frente, y manteniendo el carácter introvertido de la vivienda, se ubican los dormitorios –en el espacio que antiguamente ocupaba la cocina se ubica el dormitorio principal, este último abierto a un patio que preserva su intimidad–. Con la reestructura de la organización interior y la supresión de las diferentes adiciones se recupera el vínculo con el jardín posterior. Finalmente, al interior, los paramentos se blanquean para borrar la memoria de un habitar anterior; todos los pavimentos se rehicieron en una superficie continua de hormigón lustrado y las bóvedas se mantienen en su estado original de ladrillo visto al interior”, añade el arquitecto.

A grandes rasgos
Los arquitectos recalcan que es una casa unifamillar desarrollada en un único nivel, con una planta que se disgrega en un predio de medianas dimensiones ocupando la totalidad del área edificable sobre el terreno que la normativa permite.
“La construcción se recuesta sobre uno de los lados laterales del predio generando un vacío en el lado opuesto, donde se resuelve el acceso principal, y conecta el jardín al frente con un pequeño patio posterior. La organización estructural se da por una sucesión de bandas paralelas perpendiculares a la calle cubiertas por bóvedas catalanas de distintas dimensiones. Bajo las bóvedas se disponen una serie de muros densos, de revoques ásperos que delimitan las distintas estancias de la vivienda. Estructura y realidad, material del cual resulta una interioridad densa que en momentos dialoga con el resto”. guerraderossa.com

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