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Más Deco


Era 2016 y entre las novedades de la Semana del Diseño de Milán que publicamos una nos encantó por su delicadeza y belleza. Era Plumage, un trabajo tan particular, tan distinto, que tapizó páginas y portadas de revistas en diferentes países ese año y de paso ganó el premio Elle Decor Award. ¿De dónde nacía ese diseño tan inesperado? Este año, al encontrarnos por las callecitas de Brera con El Jardín de las Delicias, también cerámicos, encantadores como Plumage y con un tranvía todo coral que coloreaba coqueto las calles de Milán, se nos hizo absolutamente necesario respondernos ¿dónde se inspira, cómo piensa y cómo trabaja Cristina Celestino?
Sus diseños son muy cuidados, con un sello ultrafemenino que se decanta por formas definidas, pero delicadas; sutilezas en la variación del color en una misma pieza, –como hace con las cerámicas–; o un acento floral y botánico que se devela en la forma de varios diseños y una preferencia por la curva, el verde y el rosa.
Para esta arquitecta/diseñadora italiana, y desde hace poco directora creativa de Fornace Brioni (fábrica de cerámica artesanal), sus referentes pueden venir tanto de su formación académica como de la ciudad donde trabaja, Milán, o de oficios insospechados. “Yo soy arquitecta, por lo que en general mi inspiración viene de lo que he estudiado, no sé, grandes maestros, desde Carlo Scarpa a Le Corbusier, o grandes maestros italianos como Gio Ponti. Y también me dejo inspirar por la arquitectura que veo cada día en Milán, ‘palazzi’, digamos anónimos, que presentan combinaciones de materiales, de colores o de volúmenes siempre interesantes. También cuerpos o formas que tomo del mundo de la joyería, no porque sea una loca por las joyas… ¡más bien me pongo verdaderamente pocas!, pero encuentro que en ellas se une el aspecto netamente funcional con el estético: muy a menudo encuentro formas muy bellas que tienen también un valor funcional, como el cierre del aro o la cadena de las pulseras, o ciertas elaboraciones como la botonadura de los relojes.

¿Son escalas bien distintas la de la joyería y la de la arquitectura, ¡micro y macro!? Sííí! –se ríe–, en esta fase de investigación me muevo muy libre por diversos sectores, puede ser joyería, la arquitectura, la naturaleza; en cuanto a la combinación de colores y texturas te ofrece un montón de ideas e inspiraciones, por lo que mezclo un poco todas estas cosas, depende del tipo de proyecto, de las peticiones.

Tienes un lazo grande con la naturaleza. Pienso en Plumage, El Jardín de las Delicias, Calatea, el rosa y el verde recurrente…
Sí, probablemente. Yo nací en un pequeño pueblito del campo, cerca de Pordenone; crecí en una casa con gran jardín. De pequeña pasaba mucho tiempo con mi abuela, tenía esta huerta con tantas flores distintas y he tenido este contacto con la naturaleza que después se ha transformado en una pasión por las flores, los árboles, por todas estas cosas.

Me puedes contar un poco de la elección del color que haces; es bien definitorio, ¿no? Sí, digamos que también el aspecto del color es mi cara fundamental, por lo que en general cuando pienso en un proyecto, lo pienso desde el inicio en colores y con los materiales, entonces esta relación es muy fuerte.

Y respecto a esos materiales, ¿cómo es tu relación con la artesanía? Siempre me ha interesado. Al inicio de mi trabajo produje muchas piezas en modo autónomo, con los artesanos proveedores. Me da muchas satisfacciones y me permite aprender un montón de cosas. En el caso de estos trabajos con los revestimientos, donde he hecho toda la dirección creativa, es un proceso muy bonito que involucra no solo un producto, sino seguir la empresa en 360 grados y, siendo pequeña, manejar el proceso y el hecho de tener un fuerte componente artesanal permite experimentar mucho, con las técnicas y materiales.

Evocar
Ella dice que su estilo es narrativo, que cuenta, que evoca algo esperando que nos detengamos a mirar, a pensar el objeto más allá de su apariencia. Y precisamente en ese ejercicio uno va descubriendo la belleza del trabajo de Cristina.
Primero, uno puede quedarse un buen rato solo en la apariencia, porque es un agrado: sus colores son frescos y las formas que usa son bien precisas, con un gusto subrayado por las curvas –cuesta encontrar un ángulo recto en su vocabulario–. Sus geometrías son entretenidas e inesperadas para los usos o los objetos que crea, y aquí ya comienza a divertirse la mente con los cruces que idea la Celestino más allá de la apariencia: son plumas ligeras y vaporosas… de cerámica (Plumage), una elegante mesita de mármol… con flecos (Tripolino), una silla delicada… como una hoja (Calatea), un sofá con la base peluda como el Yeti (Seating, Happy Room) o un biombo tan sexi como un corsé (Mermaid). Lecturas como cientos de otras pueden tener sus diseños, que sí, como bien dice, logran evocar un montón de sensaciones, ideas, conceptos y recuerdos.

En esto de evocar, ¿también se puede situar a Corallo, el tranvía? ¿Cómo nació? ¿Cómo nació el tranvía? Jajajá! ¿Lograste subirte? Quería diseñar una experiencia, no solamente un interior o una colección de muebles, y pensé en todos los huéspedes extranjeros que llegan a Milán para la ocasión (Design Week), por lo que diseñar un medio de transporte típico de esta ciudad, con mi lenguaje de diseñadora, me parecía que podía crear una experiencia única y muy fuerte para el que llega de afuera.

¿Te lo pidió la municipalidad, lo has propuesto tú? No, fue una idea mía, sabía que existen estos ‘tram’ que se arriendan para fines publicitarios o para fiestas y decidí arrendarlo para hacer un proyecto de interiores. Te transportaba al pasado, con esta atmósfera y todos estos detalles que tenía.

El año pasado vimos esta mesita Tripolino en Spazio Pontaccio… Sí, exacto, la aplicación de algo tan tradicional como los flecos de pasamanería, que comúnmente se usan en los divanes, pero sobre una mesa: el plano de mármol parece suspendido en el aire, un poco este juego de escala y de actitud de los materiales que vienen usados, un poco inesperados.

Dices que tus trabajos tienen este componente de emoción, de evocación… Muy a menudo hay referencias o, a objetos que todos conocemos o a tipologías tradicionales. A menudo hacemos que el observador, el usuario, se detenga un segundo a pensar, a observar, que vaya un poco más allá del aspecto del objeto. Me gusta pensar sobre lo que mis productos pueden evocar en quien los utilizará. cristinacelestino.com