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Con aire mediterráneo

Más allá del cliché blanco/ azul y la casa cubo, ahondamos 2 centímetros más en este estilo para darte un par de datos extra. Un restaurante y un hotel en España; Alicante y Mallorca, nos sirven de encantadores y frescos ejemplos para soñar un rato con ese mar amado.


El mare nostrum, el océano interior, las aguas primordiales que han dado vida a tantas culturas a lo largo de la historia tiene miles de vistas de postal que evocan una sensación de paraíso que deja sin palabras.

La Cerdeña con sus aguas esmeralda, las playas calmas de Ibiza o Mallorca de aguas más turquesa, o las panorámicas desde los escarpados murallones vestidos de casitas blancas de Santorini hacia ese azul profundo y sereno. El Mediterráneo cautiva, enamora. Y su estilo nos habla de descanso, de la vida calma, lenta y placentera urdida en índigos, tierras y blancos. Un poquito de ‘dolce far niente’, gozar del sol y el mar, disfrutando esas materialidades que durante el año en la ciudad no percibimos. Tocar unos muros blancos de cal, irregulares, gruesos, rústicos. Solazarse mirando unas enormes vigas de madera al natural o caminar a pie descalzo por un piso de madera real o unos azulejos frescos. La arquitectura e interiorismo del Mediterráneo tiene tantos estímulos que ofrecer.

Le Corbusier en una primera etapa estudia y retoma fascinado algunos de sus elementos típicos, como los techos-terraza que encuentra en el norte de África, por ejemplo, y que luego incorpora en sus 5 puntos para una nueva arquitectura en su famosa Ville Savoye y tantas otras.
Formas del pasado que se siguen proyectando hoy con aires renovados y no por ello menos encantadores como este hotel y este restaurante que les presentamos a continuación.

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“La arquitectura que se conoce como mediterránea vendría a ser la arquitectura vernácula de los pequeños pueblos en los bordes costeros del mar Mediterráneo, en España, Italia, Grecia, donde sus principales características son la construcción pre-moderna con estructuras compuestas por muros anchos y techumbres de madera. O sea, aún no existían el hormigón armado, ni el acero, que en la actualidad permiten construcciones que salvan mayores luces. Por eso son de vanos pequeños y recintos de luces salvables con estructuras de madera”, explica Macarena Cortés, arquitecta y docente de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Estudios Urbanos de la PUC.

También da forma a un tipo de ciudad, pueblo característico. “En general, al ubicarse en la costa, algunas partes escarpadas, asumen una condición topográfica tanto en la conformación volumétrica de la vivienda como en la conformación urbana, con calles estrechas, de escalinatas, trama que se adapta a la pendiente, etc. Diría que no existe una cultura de precedencia, sino que múltiples culturas que se dieron en dichas costas y tampoco diría que hay un tipo de arquitectura mediterránea, sino que podemos reconocer las características descritas en Sitges, Palma de Mallorca, Ibiza, pero también en Capri, Cinque Terre, por poner algunos ejemplos”, dice Cortés.

Restaurant Mora: Fresco y Blanco
La Mamba + El Atelier son los responsables de la arquitectura de interiores de Mora, un proyecto de 2018, para este restaurante que se posa a los pies del Castell de Guadalest y de la Sierra de Aitana, en Alicante.
Mediterráneo contemporáneo, como definen su autores,  el estilo de Mora se imprime tanto en los platos de su cocina como en su decoración. Los materiales naturales como el mimbre, los linos, el ratán y la madera remiten a la tierra y colorean gentilmente los ambientes austeros y limpios. Una paleta restringida, el blanco de fondo, envolvente y despojado de todo lo superfluo. Los toques de tierra en marcos, muebles, luminarias y techos y puntos del verde autóctono o agua bastan. Dibujan un ambiente maravillosamente fresco donde la mirada descansa plácida. Las vigas a la vista, gruesas, de madera, los arcos que enlazan un espacio con otro, nos recuerdan también que estamos en el Mediterráneo, con sus muebles en obra y su patio interior. Aquí, se aprecian las vistas del castillo de Guadalest y el espacio amplio y fresco suma el restaurante al entorno de las colinas y arboledas de Aitana, en la región de Valencia.

“El nuevo diseño arquitectónico del Restaurante Mora ha eliminado la antigua cubierta para abrir la vista al Castillo de Guadalest. La entrada transmite la sensación de hogar, de espacio de acogida y despedida, que da acceso al patio, elemento tradicional de las viviendas mediterráneas”.

Hotel Cort
Mallorca. En el número 11 de Plaza de Cort, centro del casco histórico, se emplaza este hotel del diseñador Lázaro Rosa Violán y los arquitectos Vicente Ripoll y Luis Moranta.
Anteriormente, ocupado por un banco, este antiguo edificio aloja en la azotea, la piscina. La zona de relax con sus reposeras, aprovecha las vistas, el cielo y el sol de las Baleares, mientras en el primer piso en cambio, la terraza del restaurante desperdiga sus mesitas sobre la plaza del Cort, conectándose a la vida de la ciudad y ese socializar intenso, fuera de casa, de copas y tapas, tan español.
Con techos originales de madera, suelos de mosaico, el Cort captura un poco de la esencia de la isla y retoma sus colores en la decoración: los verdes pino y azules turquesa y petróleo; su vegetación y mar. Pequeño y acogedor, de 14 suites y 2 dobles, este hotel tiene ese encanto de los antiguos edificios españoles, italianos; de las construcciones locales de todo el Mediterráneo, de terrazas y estancias arrinconadas, pegadas, mirándose unas a otras desde distintas alturas, en el orden que les regala el terreno, ganándoles espacio a cerros y promontorios para asomarse siempre a ver el mar.

Desde las baldosas hasta las manillas de las puertas fueron diseñadas por Lázaro Rosa Violán.