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Casa, San pedro, Ediciones del Desierto, Diego Alamos, Jean Petitpas, adobe

Casa umbráculo

Una casa funcional, tanto para el desierto en términos constructivos como para el proyecto editorial que existe a un costado de ella. Diego Álamos y su familia disfrutan de un espacio sagrado por su entorno y bendito por su contenido.


El arquitecto Jean Petitpas, de la Universidad Católica de Valparaíso, le propuso a Diego Álamos, mentor de Ediciones del Desierto, junto a su familia hacer una casa funcional, tanto para el desierto como para el proyecto editorial que se despliega a un costado. “Funcional en el sentido de que tuviera la pieza de huéspedes con entrada independiente, para preservar la autonomía tanto del visitante como de nosotros, los residentes”, explica Diego.
Otro requerimiento era unirse al paisaje con una capa de adobe. La propuesta que hizo Petitpas tiene que ver con la kallanka inca, que era una construcción administrativa, en comparación con la vivienda común y corriente. Se fijaron específicamente en la kallanka de Turi, la que fueron a visitar. “La kallanka es una gran nave, como un granero, pero lo que hizo el arquitecto en esta casa fue cortarla por la mitad, y hacerle un pasillo central que hace las de galería de arte”, suma.
Otra necesidad fue la sombra. Por eso se hicieron ventanas pequeñas y se logró una casa muy luminosa. “El arquitecto iluminó la casa con una gran línea de luz y él la bautizó como ‘Umbráculo’, porque es una casa que está llena de juegos de luz y sombra”, explica Álamos.
Lo otro que fue clave en la ejecución del proyecto es que el arquitecto fue maestro de la misma casa. “Él se vino a trabajar acá. La ubicación de la casa tiene que ver con la experiencia de Petitpas en el lugar”, cuenta Diego. Es una casa hecha a mano por el arquitecto, quien tomó decisiones que estuvieron enriquecidas por su experiencia para llegar a un resultado bello tras casi un año de trabajo, donde Diego acompañó con labores constructivas.
La casa está hecha de madera recubierta en adobe. “El techo es de adobe porque permea, y tiene una pátina de cemento con tierra y unos productos para que el agua escurra. Al ser de adobe mejora la aislación, porque aquí en el invierno hace mucho frío en las noches, llegando a alcanzar los 5º bajo cero. Todas las cañerías son de alta montaña para que no se quiebren”, suma Diego.
Se pensó levantada del suelo por poyos metálicos.
“El piso del pasillo central es una parrilla metálica galvanizada (grating) que se usa como piso para la industria minera. También se usaron tejidos de brea, que es un arbusto local, para hacer las sombras de las ventanas que dan al pasillo central”, concluye Álamos. Jean Petitpas animalesarquitectos@gmail.com 

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