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Casa Kitsch

Tal como su obra, la casa de Consuelo Vidal está llena de pequeños elementos coloridos, símbolos religiosos, souvenirs y detalles populares que, todos juntos, crean una atmosfera kitsch.


Consuelo Vidal es artista plástica y vive y trabaja en el Tigre; una pintoresca zona lindera con el río, al norte de la ciudad de Buenos Aires.

Rodeada de un frondoso jardín de plantas autóctonas que cuida amorosamente, su casa se alza sobre pilotes para evitar que la alcance el agua cuando sube la marea. “La construcción es de los años 70 y con Tester (su marido, también artista plástico) la fuimos reciclando de a poco. Ahora ya no se hacen más pilotes y las casas se construyen rellenado previamente los terrenos para que no se inunden”, explica.
Por adentro, la casa abre las puertas a un universo de colores y objetos que, más allá de sus usos y procedencias, adquieren nuevos significados en las manos de Consuelo. Ella los acomoda, los pinta, los borda, los interviene. Así, y tal como su obra, es el universo habitado por Consuelo.

“Trabajo a partir de la cultura popular. Utilizo símbolos barriales y religiosos, cosas cotidianas que no tienen valor material, frases hechas”, explica Consuelo sobre las fuentes de inspiración de su arte, que linda con lo kitsch y que incluye santos, estampitas y carteles flúor. “Así como la cultura popular es el tema central, las técnicas propias de la artesanía latina y centroamericana son el medio. Me interesan sobre todo México, Perú y Brasil por sus colores”, confiesa, y agrega que utiliza bordados, repujados, dorado a la hoja y tallados en madera.

El resultado son piezas de colores intensos, tomados de la naturaleza; a veces con frases románticas (“amor eterno”, “romance”, “hogar”) o frases populares robadas de algún afiche cumbiero. Las palabras se integran como un dibujo en su obra, así como los íconos religiosos, las flores, los cisnes y los pájaros más realistas.

“Me costó llegar a la conclusión de que lo mío también era arte. Fue Diana Aisenberg  (su maestra y referente) la que me convenció de que el arte decorativo también lo es”. Fue a partir de este descubrimiento que su obra adquirió nuevos matices.

 

Ideas que inspiran. Un antiguo juego de jardín de cemento, azulejos y vajilla de loza de colores.