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Casa + estudio + galería

Un fotógrafo quería tener una casa-estudio y que el material fundamental fueran containers. La arquitecta costarricense María José Trejos asumió el desafío y con estrategias simples pero efectivas proyectó esta casa que se ha convertido en referente en la reutilización de estos elementos sin sacrificar un alto nivel de diseño y sustentabilidad.


En San José, Costa Rica, cuando hablan de GAM se refieren a la Gran área Metropolitana, y sus divisiones administrativas son distritos y cantones. Esta casa –bautizada Incubo– se encuentra en el distrito de Escazú, cantón de Guachipelín, al oeste del GAM, donde el desarrollo de viviendas y comercio ha sido importante y donde disfrutan de un clima más cálido que al este.

El dueño de Incubo es un fotógrafo y su requerimiento original era una casa-estudio. La oficina de arquitectura de María José Trejo le entregó eso y más. “Su diseño se concibió bajo el concepto modular de 8 contenedores reutilizables de 40’ High Cube, integrados por un módulo central de doble altura, el cual funciona como elemento unificador de todo el resto de los espacios. Este espacio articulador tiene la versatilidad de aportar diferentes funciones, tanto como área social  como área de trabajo: la casa “se viste y se desviste” de acuerdo a la actividad que se le quiera dar, ya sea sala principal, espacio de reproducción audiovisual de gran formato, estudio de producción fotográfica o estudio de producción publicitaria”, explica la arquitecta costarricense.

Ella nos cuenta también que la idea de emplear contenedores vino del cliente, que se la presentó,  y a María José le pareció un gran desafío como arquitecta realizar un proyecto con alto nivel de diseño con estos elementos como base. “La “inter-conexión” de contenedores regala además una superficie extra, de manera que con 4 contenedores se genera este módulo central, consiguiendo 95 m² de espacio adicional y se reduce cuantiosamente el uso de material. A su vez, uno de los contenedores en el segundo nivel se desplaza ligeramente en un lado para crear espacios exteriores con uso de terraza y vestibular, un acceso segundario en la fachada”.

En ningún momento se pensó en disfrazar la naturaleza de los containers; se muestran tal como son. A nivel volumétrico se realizaron 3 pasos primordiales: agrupar, desfasar y conectar cada módulo para generar los diferentes espacios. “En el exterior a los contendores no se les aplicó ningún tipo de recubrimiento que cambiara su textura original más que pintura, y en algunos espacios internos sucede lo mismo, con la intención de explotar el material. Por el clima cálido que tenemos en Costa Rica, cada contenedor está forrado con aislante térmico para reducir el calor. La casa no presenta instalación de aires acondicionados en ningún espacio, el módulo central también actúa de recolector de ventilación cruzada para distribuir aire natural al 100% de la casa. Además la casa cuenta con calentador de agua solar y recolector de aguas lluvias para riego y servicios sanitarios”.

Ubicada en una calle pública, la casa Incubo también aprovecha su materialidad para mantener total privacidad hacia el interior. Sin embargo, desde las áreas sociales, cocina, comedor y dormitorios es muy importante y fluida la conexión hacia el exterior,  con sus jardines y terraza.
“Afortunadamente este proyecto se convirtió en un referente de arquitectura en contenedores a nivel internacional. Fue publicado en gran cantidad de medios digitales especializados y en varios libros de editoriales de diseño y arquitectura. Actualmente estamos desarrollando nuevos proyectos en contenedores tanto en Costa Rica como en Islas Vírgenes e India”.

Ideas que inspiran. Una prueba habitable de que los containers son un material eficiente y que es el planteamiento del diseño lo que determina la calidad finalmente.