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Cambio generacional

Espacios comunes abiertos e integrados, donde cocinar es una actividad cotidiana que invita a desconectarse y a compartir a puertas abiertas, es la nueva cara que muestra este dúplex inserto en el complejo habitacional Unidad Vecinal de Providencia, ícono de la arquitectura modernista de los años 60 y que recientemente abrió sus áreas verdes a la comunidad. Remodelado por la arquitecta Macarena Canales, habla del nuevo estilo de vida que define a los jóvenes de hoy, que apuestan por la calidad y potencial de esta construcción, inspirada en Le Corbusier, además de su ubicación estratégica.


Algo de húngaro…
Buscando dónde dar en el blanco en la inversión de una propiedad fue que la arquitecta Macarena Canales llegó hace cinco años a uno de estos dúplex en la Unidad Vecinal de Providencia. Fue tal su visión del potencial de estos departamentos, que además del de ella ya lleva tres más remodelados, entre estos el que hoy habita el arquitecto Andrés Ortega junto a la diseñadora María Paz Ramírez y su hijo Vicente, de cinco años.
“Me gustó mucho esto de que fuera de dos pisos, porque te da una independencia de lo privado y lo público, y que tuviera tres orientaciones distintas… dando una sensación de amplitud, como de estar en una casa. La calidad de la construcción, con muros sólidos, cielos altos. Se nota que el arquitecto de entonces se sentó a pensar el proyecto… hay una generosidad, a diferencia de las construcciones de hoy que son mezquinas. Otro factor que fue muy decidor fue la versatilidad que se podía lograr con los espacios, al no contar con muros estructurales”, dice Macarena.
Andrés y María Paz, amigos de la arquitecta, vivieron recién casados en Italia y en Hungría, y fue en Budapest, cuenta el matrimonio, que alojaron a su amiga cuando anduvo por Europa… Cuando nació Vicente decidieron volver a Chile para contar con más redes de apoyo. Vivieron transitoriamente en Las Condes mientras buscaban algo más definitivo, pero al ver lo que había logrado Macarena con su departamento, no lo pensaron dos veces.
Entre un par de cuadras de Estudio Racimo, consultoría de diseño estratégico que formaron Andrés y María Paz, y otras más donde se ubica el colegio de Vicente, al que va todas las mañanas en bicicleta, transcurre la vida de esta joven familia, donde no hay necesidad de subirse al auto.
“La remodelación del departamento se ajusta perfecto a nuestras necesidades”, confiesa el matrimonio, donde no cuentan con una nana puertas adentro, sino solo ayuda algunos días a la semana, entonces los espacios abiertos del primer piso se viven al ciento por ciento. “Entre la cocina, comedor, estar y terraza se desarrolla nuestra vida cotidiana hasta que se duerme la ciudad. A esa hora recién subimos al segundo piso”, cuentan.
“Ahora que lo pienso, este edificio tiene algo de húngaro”… se queda pensando María Paz. “Nos costó encontrar algo que se ajustara a nuestro presupuesto, pero que nos convenciera. Veníamos de un espacio increíble en Budapest, con cuatro metros de altura, y llegamos a Chile y los espacios son pequeños, con cielos más bajos, con tabiquería donde se escucha todo lo que dice el vecino… y aquí encontramos justo lo contrario”.
Otro factor importante del que se han dado cuenta desde que llegaron a este lugar, es el factor humano y la relación con los vecinos, logrando una comunidad integrada. “Cuando vivimos en Las Condes, Vicente no era capaz de interactuar con ningún otro niño de los demás departamentos. No conocíamos a ningún vecino. Acá al segundo día ya estaba jugando con los demás niños, intercambiándose de un departamento a otro. Hay una interacción permanente con niños de la Casa de Acogida del Calvo Mackenna, que está detrás de nuestro edificio. Vicente juega sin diferencias con niños en silla de ruedas… y eso nos parece muy bueno para todos”.
Para el matrimonio también ha sido una gran ayuda y entretención contar con buenos vecinos y amigos. Cuentan que tienen un whatsapp entre todos que se llama “Chechenia”, una forma de identificar con humor el complejo de edificios de la Unidad Vecinal de Providencia con las construcciones soviéticas de los años 60. Por ese canal se comunican para prestarse ayuda y para juntarse a distraerse y pasarlo bien”. @interiorismo_arquitectura

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