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Departamento, decoración, diseño, santa lucía, viaje

Cambio de vida

El dueño tomó este departamento y todas las decisiones de diseño bajo la comprensión de un hecho fundamental: menos espacio, menos complicaciones. Muy eficientemente y sin descuidar los factores estéticos, aquí hay un buen ejemplo del verdadero potencial de un espacio reducido pero de calidad.


Desde la calle lo vemos posado sobre la suave pendiente de Santa Lucía, con sus ventanitas redondas, como si fuera un buque suspendido sobre una ola, y nos fascina. Imagínese el efecto que causa conocerlo por dentro. La gente que habita o ha habitado el edificio Santa Lucía –más conocido como “el barco”– suele decir que se enamoraron de sus interiores en el mismo momento en que los vieron, que después de poner el primer pie dentro ya querían quedarse.
Le pasó al dueño de este departamento: “Viví en el barco durante varios años. Con mi pareja nos hicimos una casa en la playa y nos cambiamos a un departamento más chico en Ismael Valdés Vergara, pero siempre amé este lugar. Me encantaba vivir acá. Este edificio tiene cosas que son alucinantes, mucha independencia entre los departamentos y gente muy entretenida”. Transcurridos varios años, con algunas circunstancias distintas, se enfrentaba nuevamente a la necesidad de achicarse. El barco fue el primer lugar en que pensó para hacerlo.
“No hice ninguna contraoferta. Pagué lo que pedían porque sabía que habría muchos más interesados. Aquí encontré cosas impagables como la vista, francamente alucinante, al cerro Santa Lucía, a todo los Andes y a edificios icónicos, desde el Costanera al de Movistar. Quería terraza, pero la sacrifiqué por esta vista. Privilegié tener luz, estas tremendas ventanas, la ubicación, estar en el barco y la altura de 3,20 m hasta el cielo”.
Son esas alturas que ya no se construyen, el verde del cerro colándose por las ventanas, los colores escogidos en los muebles y muros, o quizás una mezcla de todo, pero sorprende escuchar que la superficie del departamento no es más que 63 m².
Este dueño enfrentó al diseñador –con quien ya había trabajado en varias ocasiones– solo a dos requisitos fundamentales. La cocina tenía que ser integrada al resto del departamento y debía existir un espacio para guardar las cosas del dueño en caso de que este, como es su costumbre, viajara y dejara el departamento arrendado a través de alguna de las plataformas que se usan para eso. Esa es la función del gran clóset en el dormitorio, mientras un gran y elegante mueble turquesa y naranja cumple con aislar el dormitorio y ofrecer abundante espacio de almacenamiento al eventual arrendatario.
Cuesta también creer que la cocina estaba donde hoy encontramos el baño, que el dormitorio está ahora donde había un living comedor y que ninguno de estos espacios aprovechaba bien la luz natural. “Echamos toda la distribución abajo y el diseñador planteó este mueble como una de las soluciones. También necesitaba un buen baño, que no fuera ciego como el que había. Necesitaba tener todo el equipamiento para que funcione una casa sin tener nana, lavadora, secadora, lavadora de platos, hornos, pero necesitaba que no invadiera el espacio, que quedara de alguna manera disimulado”. Las ventanas las cambió el dueño anterior y las proveyó de un sistema que aísla del ruido permanente de Bellas Artes. Es el único cambio en las ventanas porque sus formas, así como cualquier detalle de las fachadas, no pueden cambiarse. Incluso el aparato de aire acondicionado extrae el aire desde varios pisos más arriba, evitando contaminar las ventanas.
Al dueño del departamento no le gustan las cortinas y para protegerse del sol, que pega fuerte a algunas horas, prefirió sofisticadas persianas a control remoto, que además le permiten hacer distintos juegos de luz.
Los viajes, la ocupación y pasión de este hombre también determinaron algunas decisiones de diseño: “Tengo una colección de aviones y necesitaba espacio para poner algunos, para poner libros también. El mueble además oculta todo el cablerío de los equipos. Necesitaba que hubiera televisor acá porque además de living este es mi escritorio, mi lugar de trabajo. Cuando vienen clientes puedo hacer presentaciones en la pantalla. Además con toda esa iluminación en la noche se ve precioso”.

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