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Caldo de cultivo

Un modelo que viene a hacernos nadar en un mar de oportunidades. Mentes sin fronteras vienen a proponer, dentro del espacio de una antigua piscina, un sinfín de posibilidades bajo el nombre de Blue City. Ubicado en Róterdam, este nuevo modelo de negocios se ha convertido en un símbolo tangible y visible donde el conocimiento y las habilidades se muestran y se comparten.


Como un atractivo modelo de negocios nació, a principios del año pasado, Blue City dentro de un antiguo parque acuático llamado Tropicana. Hoy bajo su alero y fomentando la economía circular, el espacio acoge a casi 50 oficinas, privadas y flexibles. ¿A que nos referimos con esto? Lleno de diversiones, como si fuera un parque de entretenciones, se pensó este espacio para fomentar la economía de manera circular, donde no existe el desperdicio. Blue City se plantea como un caldo de cultivo para las empresas innovadoras que además de estar comprometidas con la sostenibilidad, hacen confluir sus flujos de residuos entre sí. En nuestra sociedad se produce, se consume y se desechan residuos dentro de un sistema insostenible. Para vivir juntos de una manera agradable hay que buscar otras soluciones. Cuando se habla de una nueva economía circular se piensa en un modelo donde no existen residuos. “Trabajamos con los materiales a la mano y nos basamos en la cooperación en lugar de competencia. Esta idea hace que los empresarios trabajen en cooperación, complementándose entre sí para crear una gran red que pueda servir de ejemplo para el resto de la ciudad, el país y el mundo”, explican sus creadores.


Dentro de 12.000 metros cuadrados se plantea construir un mundo donde no existe el concepto de residuo. Blue City se llama así porque se basa, en gran medida, en los principios de la ‘economía azul’, inspirada en la naturaleza. En la naturaleza no hay residuos, en ella hay una relación simbiótica. “La salida de uno del sistema es la entrada para otro. Todo tiene el mismo objetivo: innovar continuamente, crear puestos de trabajo, reducir los residuos a través del ‘residuo’, que puede ser visto como un recurso y la construcción de capital social, sin agotar el medioambiente”, explican como principio del modelo.
Esta es realmente la nueva economía: convertir el residuo en recurso, en materia prima. Dentro de Blue City ya se pueden ver ejemplos de este círculo virtuoso. Solo como ejemplo, está lo que ocurre con el café molido del Aloha Bar-Restaurante, que es usado como hummus para el hongo ostra de la marca Rotter. El CO₂ liberado por el hongo es utilizado por Spireaux en la producción de espirulina. El micelio del hongo se utiliza para desarrollar materiales de embalaje en el City Lab y los hongos azules son, por supuesto, parte del menú de Aloha.
Con todos estos ideales y posibilidades Blue City ofrece la ubicación perfecta y el ambiente ideal para los empresarios que desean contribuir a un mundo mejor, más sostenible, para alcanzar un círculo perfecto. bluecity.nl 

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