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Buenos vecinos

Los arquitectos Sebastián Gray y Adelina Gatica son amigos hace 30 años, desde que eran compañeros en la UC; y hace cuatro, cuando Sebastián llegó a vivir al departamento gemelo de la Meme, como le dicen sus más cercanos, comparten una singular y entretenida vida de vecinos. La exquisita terraza con que cuentan únicamente estos dos recintos del edificio fue lo que los conquistó, sin embargo sus diferencias de personalidades y gustos muestran interiores con un interesante contrapunto.


Pura Sensatez

Nos hacemos señas todo el tiempo de una terraza a la otra, cuando hay un almuerzo nos invitamos improvisadamente… además los departamentos se tocan atrás por un balcón y nos pasamos cosas por las ventanas, cuando necesitamos, por ejemplo, la clásica taza de azúcar”, cuentan entre risas este par de amigos, mientras disfrutan de una copa de champaña al atardecer en la terraza de Sebastián.

Él cuenta que entre las cosas que agradece de su departamento, además de esta estupenda terraza que le permite hacer vida al aire libre y tener un jardín, es que el edificio sea de sólo cuatro pisos, sin ascensor ni conserje, con mucha privacidad y con gastos comunes moderados, “como corresponde en una ciudad como Santiago”, argumenta.

Alejado de cualquier esnobismo y con el bajo perfil que lo caracteriza, Sebastián es de esas personas que saben disfrutar de las cosas simples de la vida, y su estilo es no complicarse de más, por lo mismo nada mejor -según él- que vivir a dos cuadras de la UC, donde hace clases, y a tres de su oficina (brescianigrayarquitectos.blogspot.com), para lo que puede usar la bicicleta o caminar.

Sobre la historia del departamento el arquitecto cuenta que los antiguos dueños eran una familia de coleccionistas y compradores de arte que lo habían cuidado muy bien. El problema es que a lo largo de los años el inmueble había sido modernizado, alterado, y es ahí donde Sebastián quiso rescatar los valores propios de la época del edificio. “Restauré históricamente el departamento, restituí puertas y ventanas de madera, que habían sido cambiadas por unas de aluminio, en los baños los  artefactos nuevos los reemplacé por los originales que son los Fanaloza de la época de los 40, 50; y volvieron a los muros los azulejos de 15×15 a cambio de las cerámicas.

“Pienso que la arquitectura habla de su época y que no tiene mucho sentido torcerle la mano a todo. Eso que uno se dé cuenta de la historia que hay para atrás. Es algo muy personal… hay gente que quiere vivir mirando para adelante”, explica Gray.

Con esa decidida tesis es que además quiso recuperar los colores originales de los muros, que -según cuenta- estaban escondidos tras los muebles. “Descubrí el gris típico que se usaba para pintar en esos años y lo repliqué en el living, comedor y los dormitorios. Para otros espacios, como el pasillo, la cocina y el baño, se escogieron colores fuertes, como el rojo, zapallo y calipso, que dan personalidad y demarcan. “Son lugares de paso, ahí es posible atreverse con el color, porque no te sientes invadido”, detalla.

“La mesa de centro es un diseño que trazamos colectivamente con Rodrigo Castillo y que él materializó y luego me regaló cuando recién me cambié al departamento” Sebastián Gary.

Mientras suena amablemente en el tocadiscos Buenavista Social Club, Sebastián va relatando sobre la serie de elementos que conforman los espacios que habita. Espacios llenos de recuerdos, cuadros de amigos, diseños de muebles que el arquitecto recibió de regalo en alguna oportunidad, artesanías chilenas y de otras culturas que trajo de algún viaje… una mezcla de cosas que conforman la historia y realidad de Sebastián. “Aquí no hay ningún objeto que sea de una multitienda, no voy a los malls… es que mi vida viene armada de otra manera, por la familia, por los amigos, por los viajes”, dice.

Remodelación. Para el dueño de este departamento la arquitectura habla de su época y no tiene mucho sentido torcerle la mano. Siguiendo esta tésis, el arquitecto recuperó los colores originales de los muros, restauró marcos de puertas y ventanas y reemplazó los artefactos de los baños, por los que iniclamente tenía el departamento.

Todo en un marco de sencillez. Sencillez que, en estos tiempos de consumismo, quizás correspondería llamarla austeridad. Donde no existen las palabras desechar, botar, cambiar; todo lo contrario, aquí el valor es justamente puro contenido, pura honestidad. “Toda persona tiene que vivir según sus medios. El que trata de hacer lo contrario no sólo lo va a pasar mal en la vida, sino que va a hacer siempre el ridículo. Yo vivo de acuerdo con lo que tengo y puedo gastar. Me parece que los ambientes más reposados y atractivos son los que efectivamente reflejan la realidad del dueño de casa”, puntualiza este singular arquitecto.

Inspiración

Objetos con tradición e historia marcan la particular personalidad del departamento de Sebastián Gray.