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Año luz

La arquitecta y lighting designer Paulina Villalobos fue reconocida este 2018 por el Colegio de Arquitectos con el Premio Dora Riedel: “Por su labor innovadora, abriendo nuevos caminos en la profesión”. La directora de Diav Lighting nos contó detalles sobre la recién inaugurada Plaza Kandinsky en el Museo Artequin, sobre cómo su proyecto Noche Zero, que busca cambiar el paradigma de la iluminación de las ciudades, acaba de transformarse en fundación y cómo ha logrado esparcir el conocimiento de esta iniciativa internacionalmente, codeándose con personajes que, al igual que ella, están en lo alto de la pirámide en esta materia.


arquitectura, lighting designer, Paulina Villalobos, Premios Dora Riedel, colegio de arquitectos, noche zero, proyecto, iluminaciónFeliz se muestra Paulina Villalobos tras abrir la revista brasileña L+D, que acaba de llegar a sus manos. La reciente publicación publica el último Lighting Detectives realizado en octubre, por primera vez en Santiago y Sudamérica. Grandes exponentes de la iluminación mundial se reunieron en este workshop, que tuvo como objetivo detectar a los héroes y villanos de la iluminación urbana. Los Detectives de la Luz o Tantendian (detectives en Japón), es una agrupación internacional sin fines de lucro que se originó en Japón, gracias a Kaoru Mende, diseñador de iluminación y que busca entender la cultura de la luz a través de una lectura urbana. “Hicimos recorridos nocturnos en Santiago histórico, observando la iluminación, para luego trabajar en conjunto y proponer soluciones que expusimos públicamente en el MNBA. Las conferencias fueron en formato ‘PechaKucha’, donde cada exponente habló 7 minutos, 20 diapositivas y 20 segundos por cada una. Fue muy dinámico y enriquecedor”, cuenta la experta.

¿Por qué en Santiago? Paulina Villalobos es pieza clave para que este evento internacional haya puesto los ojos en nuestro país. El puntapié inicial fue el proyecto Noche Zero que la diseñadora de iluminación chilena organizó en 2012. El encuentro internacional realizado en San Pedro de Atacama reunió a expertos de todo el planeta que debatieron sobre diseño, patrimonio, cultura, ciencia y contaminación lumínica. Temas que se expusieron por primera vez en este seminario internacional sobre el futuro de las ciudades y el entorno ambiental y donde Kaoru Mende fue parte de los invitados. “Desde entonces se formó una relación donde hemos ido compartiendo conocimientos y hoy soy miembro estable del TNT en Japón, junto a otros 16 representantes a nivel mundial”, dice.
Sobre la elección de Santiago como sede internacional para el Detective Lighting 2018, fue producto de un “mini lobby que hice a principios de este año en la Feria Light + Building en Frankfurt, Alemania”, confiesa Paulina.

¿Cómo evoluciona Noche Zero? Estamos muy contentas porque hace un par de semanas somos fundación por fin. Eso de alguna manera nos da más seriedad para recibir aportes y tener una calendarización de actividades. Uno de los objetivos era expandir el conocimiento a partir de quienes estuvieran en la punta de la pirámide, y yo creo que eso lo logramos. Pero a la conclusión que hemos llegado es que hay que llegar a quienes toman las decisiones reales en la ciudad y que en muy pocas partes del mundo la hacen los diseñadores o profesionales de la luz. En general, la planifican quien tenga la autoridad política y que no necesariamente sabe del tema y entonces ahí es adonde queremos llegar y para eso hay que tener un poco más de institucionalidad.
Nuestro próximo desafío es, el 2020 realizar una Noche Zero internacional en Atacama y en junio del 2019 una en Santiago a nivel nacional.
Paulina cuenta que el impacto de este proyecto ha tenido mayor alcance internacional, que en Chile. Los logros han sido más bien indirectos. Me han invitado a dar charlas afuera. “En Copenhague en un congreso de iluminación sobre el aporte mundial de la luz. En China en la Feria de Guangzhou, también presenté el proyecto y eran 4 conferencias de inauguración con gente que admiro enormemente, como Charles Stone, un neoyorquino que de su oficina partió haciendo el Studio 54 en los años 70, toda la zona de World Trade Center y el edificio oficial de Apple; Kewan Shaw, quien colabora activamente para mejores decisiones en política de la Unión Europea y tiene proyectos increíbles, entre otros.

“Hemos esparcido las precauciones que tienen que ver con el control del encandilamiento, planificar, porqué es importante preocuparse del tono de la luz blanca, de controlar los azules de noche. Entender que la sobreiluminación no es buena. La luna llena son 0,5 luz y uno lo ve todo, no es necesario iluminar con los mismos niveles del día la noche, porque el ojo funciona diferente. Ahora lo importante es llegar a quienes toman las decisiones y quienes hacen los proyectos de iluminación urbanos en Chile”, asegura Paulina.

 

Diseño consecuente
Entre los proyectos públicos que Paulina ha desarrollado tras Noche Zero, destaca el Parque Renato Poblete, nominado en los premios Darc Awards 2016, Londres, donde justamente se trazaron todos los criterios que la experta aconseja para las urbes. “La idea fue transformar la luz en una guía de rutas sin producir encandilamiento, para resaltar la contemplación y vistas desde las diferentes alturas del parque. Además, como es un parque fluvial quisimos hacer un homenaje al agua proyectando ese concepto sobre el pavimento. Para proteger el ritmo circadiano humano y también los de la flora y fauna la experta evitó 4000K y 5000K para la iluminación general. Observar al atardecer que se levanta una ola de bichitos… ahí tú ves que está funcionando porque hay naturaleza”, dice Paulina, quien asegura que el tema de la contaminación lumínica tiene consecuencias importantes tanto para la salud como para la flora y fauna nativas nocturnas y el patrimonio cultural que representan los cielos estrellados.
La recién inaugurada Plaza Kandinsky del Museo Artequin es otro ejemplo concreto de un diseño lumínico conscientemente ejecutado, con criterios de eficiencia energética. “Lo que hice fue aprovechar de usar el color y educar a través de instalaciones de luz que no solo funcionan de día, sino que también de noche. Una de sus instalaciones funciona con el sol. El sombreado tiene una inclinación de 33° –como la latitud de Santiago– para que los paneles fotovoltaicos estén perpendiculares a la radiación solar promedio, así la energía para iluminar la plaza de noche es equivalente a la producida por el sol. En teoría la plaza no gasta nada de luz, entonces es costo cero en términos eléctricos. 100% sustentable”, aclara.

¿Cómo recibes el premio del Colegio de Arquitectos 2018? En términos de innovación no sabría cómo decirlo, porque no sé hacer las cosas de otra manera. Me frustro si hago algo igual a lo anterior. Siento desesperadamente que hay que cambiar las cosas y en el área en donde tengo un dominio, lo hago. Que es a través de Noche Zero y en los proyectos que recibo trato de entregar una solución novedosa y responsable. Otra cosa que me llama mucho la atención en el desarrollo de las creaciones es involucrarme con el arte, porque el arte te permite hacer vanguardia. “Atardeceres Perfectos”, fue una obra que expusimos en conjunto con la artista Macarena Ruiz-Tagle en la Galería Gabriela Mistral, mi inspiración fue ver la fiesta de colores que se produce justo en el momento cuando el sol pasa al horizonte. La obra fue nominada en el Darc Awards en Londres 2017. Y este año hice un experimento con la danza “El valle inquietante” que lo presentamos en el Teatro Municipal. Quería hacer algo nunca visto. Ahí la artista Betania González me involucró en la obra entendiendo la luz como protagonista, entonces ella baila la mitad de la obra y la otra mitad baila a la luz. @nochezero @villacomic