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Ampliando la felicidad

El Jardín Japonés o de la Amistad del cerro San Cristóbal es el más grande de nuestro país y uno de los espacios más visitados del Parque Metropolitano. Desde el año pasado comenzaron las obras de ampliación parte del plan centenario del parque. En los próximos meses será la apertura de la primera etapa y para septiembre del 2018 la inauguración del nuevo espacio.


Un jardín japonés es más que un diseño centrado en esa cultura, estos espacios son verdaderas embajadas, en ellos se celebra el Hanami del Sakura (ceremonia del cerezo en flor) y la Ceremonia del Té, además de ser lugares de contemplación, razón por la cual el agua, la poda y los colores que deben tener son muy importantes. Todos estos elementos se han considerado en el proyecto de ampliación del Jardín Japonés del Parque Metropolitano que comenzó el año pasado y que aumentará esta zona de 3.000 metros a 5.000, para poder recibir a la gran cantidad de visitantes que lo recorren al ser uno de los íconos del Parque Metropolitano. “Cuando se inauguró, nadie pensó que iba a ser tan popular e importante dentro del Parque Metropolitano, porque era un jardín pequeñito, con una laguna chica y un recorrido bien corto, aun así se llenaba”, cuenta Mauricio Fabry, director de Parquemet, quien agrega que a nivel mundial estas áreas verdes son muy visitadas y en nuestro país solo contamos con cuatro, dos en Santiago (este y uno muy chico en el cerro Santa Lucía), uno en La Serena y se está construyendo el cuarto en el Jardín Botánico de Viña del Mar.
El diseño original del Jardín de la Amistad data de 1977 y fue realizado por el arquitecto japonés Tadashi Asahi y Carmen Leyssen; 20 años después, con motivo del centenario de las relaciones entre Chile y Japón, se remodeló y hoy, con motivo del centenario del parque se vuelve a renovar, esta vez ampliándolo a más del doble de su extensión. Para este proyecto se le encargó a la empresa Koppman Arquitectura y Construcción el diseño y sobre estos planos trabajaron varios consultores, entre ellos los nipones Asahi y Yushin Sasaki. Este último fue quien organizó el jardín para que tuviera tres sectores que representan la montaña –Yama-, el pueblo –Mura– y el agua –Ike–. “Nosotros teníamos todo mezclado en un lugar muy pequeño y ahora vamos a tener las tres áreas bien definidas. El espacio que había no permitía la contemplación y tampoco poder admirar, a través de la quietud, lo que es la tradición japonesa con un tipo de poda en particular, con especies bien elegidas características de estas tres zonas”, cuenta Fabry. Además se incorpora un anfiteatro en pendiente donde se podrán realizar las distintas ceremonias como la del cerezo, que es en las primeras semanas de octubre.

ESPACIO PARA LA SENSACIONES
El nuevo proyecto contempla varios recorridos y juegos de agua, lo que implicará caminatas de una hora o más por senderos con una circulación universal con un 8% de pendiente. Para el jefe de la División de Parques y Jardines de Parquemet, Hernán Merino, lo que se busca con este nuevo diseño es que la gente pueda venir a relajarse, a ver verde, a disfrutar de un aire un poco más limpio y que eso se traduzca en un momento de felicidad. “En el Jardín Japonés el sonido y el movimiento del agua, la vegetación, la cordillera de fondo, despiertan todo tipo de sensaciones blandas que le permiten a una persona tranquilizarse y tener una visión del mundo más agradable”, cuenta Merino.
Por su parte, la directora del proyecto, Priscilla Conca, arquitecta y magíster en arquitectura del paisaje, explica que para lograr el nuevo paisajismo se han mantenido algunas especies como el ginko biloba, el Acer palmatum (conocido como japónico), los cerezos en flor rosados (injertos, variedad YAE, rosado pétalo doble) y crespones (Lagerstromia indica), y se incorporarán más de 50 nuevas especie entre árboles, plantas acuáticas, helechos, trepadoras, arbustos y cubresuelos. Entre ellos destacan los 120 cerezos de pétalo blanco (Sakura Somei Yoshino), que asemejan copos de nieve, una donación privada de la comunidad chilena-japonesa. Otras de las especies que se incorporarán tanto a este diseño como a los jardines japoneses contemporáneos es el liquidámbar, gracias a su contraste de colores.
Un punto muy importantes en este tipo de jardines es la mantención, por esta razón se eliminaron algunas especies como eucaliptos, álamos y ailanthus, además de capacitar al personal en poda ornamental –topiario– con un experto. “Un jardín japonés lo tienes que tener supercontrolado, lo principal es la mantención, y también tenemos que pensar en eso, por eso eliminamos todas las especies invasivas”, concluye Priscilla.