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Ubicado en el barrio norte de Buenos Aires: Recoleta, conocido por su opulencia, riqueza cultural y por poseer una particular arquitectura que lo asemeja a París, donde sobresalen los edificios afrancesados de principios del siglo XX, se encuentra el departamento de la reconocida arquitecta transandina, Adriana Grin, quien recreó su propia versión de París en Buenos Aires.
El edificio con más de 100 años de antigüedad enamoró a la arquitecta hace 12 años, cuando decidió adquirir uno de sus departamentos y hacer lo que más le gusta en la vida: construir, diseñar y remodelar espacios. Con 120 m² a su disposición, Adriana se propuso hacer un espacio habitable, manteniendo intacta el alma del pasado.
“Cuando compré el departamento estaba muy abandonado y respondía a las necesidades de otra época y habitantes. Por lo que básicamente tire abajo baños, cocina, lavadero, paredes y reconvertí los usos de los espacios”, comentó.
Se respetaron los pisos de roble de Eslavonia, los techos altos, las puertas de madera maciza y las ventanas de vidrio repartido. Se pintó casi todo de blanco, para poder tener una caja lo más neta posible, otorgar amplitud al lugar y potenciar las vistas a dos avenidas emblemáticas de la ciudad, como son Coronel Díaz y Santa Fe, donde abundan los árboles y fortalecen el aire parisino del departamento, explica Grin.
El equipamiento básico fue diseñado por Grin, se incorporó el concepto de bibliotecas en varios espacios del departamento y se instaló un mobiliario compuesto principalmente por piezas heredadas de la familia, como dos butacas Saarinen en cuero blanco, pertenecientes al comedor de su madre; una mesa rodante de acrílico de Kartell, que era parte del amoblado de su habitación de infancia, y la cómoda art deco de sus abuelos.
El living se unificó con el escritorio, quedando ambos divididos virtualmente por un separador de madera calado, diseñado en conjunto con su madre Emma P. de Grincwajg, al igual que la mesa de escritorio, cuya base es un antiguo tablero de dibujo restaurado y cubierto con un vidrio. El sillón modelo ministro también es diseño de la madre de la arquitecta, quien además de compartir la misma profesión y ser su modelo a seguir, es diseñadora de muebles, según detalló Grin.
En el comedor se dispuso una mesa rectangular con sillas Jacobsen y dos pantallones. En el dormitorio destaca la cama con baldaquino de madera diseño ‘by Grin’ y en el baño, el mueble vanitorio con biblioteca, también diseño by Grin.
El resultado es definido por la arquitecta como una casa ecléctica que combina diferentes estilos y tendencias en sus habitaciones, donde objetos, obras de arte y muchos libros conviven, dando una personalidad única a los espacios. “Es una casa con un valor afectivo muy grande, muchos de los libros pertenecieron a mis abuelos y a mis padres; algunos muebles fueron diseñados por mi madre, arquitecta y diseñadora de muebles”, comentó.
Una casa muy personal, con mucho respeto por la historia, el arte y la simetría. En un barrio con alma y estilo, donde además es vecina de puertas del ícono del rock y reconocido artista Charly García, dijo la propietaria y arquitecta Adriana Grin.

 

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