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Fotos Juan Pablo Sierra y Jaime Palma Producción Isabel Margarita Carrasco

COLORIDA
Javiera González
+56985956614

Reformar un departamento con presupuesto acotado, ese fue el encargo que recibió la arquitecta Javiera González. El resultado: un espacio vanguardista, lleno de color y soluciones que aportan dinamismo y luminosidad al lugar sin disparar los valores al cielo.

Marianela Meléndez compró su primera propiedad a buen precio pero en muy mal estado. El departamento, ubicado en las torres de los años 70 de Vespucio con Kennedy, fue puesto en las manos de la arquitecta Javiera González para que lo convirtiera en un todo nuevo. “Estos espacios están pasando por un proceso de recambio generacional, se están actualizando departamentos que, en muchos casos, no se les había hecho ningún tipo de manutención o remodelación desde que fueron construidos”, comenta Javiera.

La propietaria tenía algunas ideas claras y otras menos, pero sí lo que esperaba como resultado final. A partir de eso Javiera armó una propuesta diseñando un espacio funcional y cómodo, “sobre todo pensando en darle una vida nueva y distinta al diseño original, que tenía varias falencias en cuanto a luz y aprovechamiento del espacio”, explica la arquitecta. Lo primero fue darle aire; era un departamento de 80 m² repartidos en tres dormitorios, dos baños, living comedor y cocina, una distribución que no correspondía a los metros disponibles, “lo que hacía que todo fuese apretado e incómodo, con soluciones muy lejos del habitar ideal, como lo eran, por ejemplo, los dos baños sin luz ni ventilación, pasillos estrechos y dormitorios y cocina muy chicos, complicando su uso”, cuenta Javiera.

Para lograr mejorar los espacios reducidos se eliminó uno de los dormitorios, ampliando el living comedor, y se botaron los muros de la cocina para poder avanzar en tamaño y establecer una comunicación directa con el comedor, “lo que además ampliaba significativamente la sensación de apertura. Sumado a esto, y aprovechando la eliminación del dormitorio, instalé en vez de un muro para separar pasillo y living, una mampara de vidrio empavonado, que permite el paso de la luz”, explica Javiera. Estos cambios posibilitaron además entregar luz natural a los baños, a los que se les eliminó el muro que da al pasillo y se les instaló el mismo vidrio, así baños y pasillo son luminosos y mantienen la privacidad necesaria.

Para lograr la remodelación total se buscaron materiales y soluciones de bajo costo, ya que el presupuesto era acotado. “En la cocina y para definir el espacio, es decir delimitarlo, instalé cerámicas que van en piso, muro y cielo con un color distinto al resto de la casa, formando así un espacio virtual, sin la necesidad de instalar muros”, explica la arquitecta.

Gracias a la libertad y confianza entregadas por la propietaria, Javiera pudo procesar en un todo las ideas que le entregaron, “y así plantear un diseño con funcionalidad y unificación estética. Desde aquí podemos trabajar con el cliente en algo concreto y enfocarnos en mejorar aspectos más puntuales”, concluye Javiera.

“Tengo que decir que fue fundamental la relación con la clienta, desde el principio me entregó total libertad para hacer una propuesta, la que felizmente cumplió con sus expectativas. La confianza en la labor del arquitecto permite que podamos entregar diseños globales, sin tener que parcelar las propuestas”, dice Javiera.

PARA VIVIRLA
Magdalena Rodríguez
www.magdalenarodriguez.cl  / @magdalenarodriguezg

Una remodelación no implica solo un cambio de materiales y mobiliario. Un buen proyecto es ponerse literalmente en los zapatos del otro. En el caso de esta cocina, que originalmente correspondía a una construcción de los años 70 en Vitacura, el espacio sufrió una modificación anterior a la que goza actualmente. Si bien ese cambio estructural sumó en metros cuadrados, no logró la comodidad, funcionalidad y, lo más importante, las ganas de permanecer y disfrutarla.

La arquitecta Magdalena Rodríguez supo interpretar las necesidades de la familia y darle un giro a este lugar que hoy es el más vivido de la casa. “El encargo era básicamente lograr una cocina más eficiente, luminosa y acogedora. Las cubiertas oscuras absorbían la luz, los cajones eran chicos, con mucha puerta, entonces hacía superineficiente guardar”, explica la arquitecta. El diseño restaba toda lógica y comodidad en todo el circuito, con un mueble isla que por sus dimensiones no cumplía la función de mesón de trabajo. “Tenías que darte toda la vuelta entre la cocina y el lavaplatos”, dice. Los muebles aéreos eran muy profundos, lo que hacía que las personas se pegaran en la cabeza mientras se trabajaba en los mesones. El piso, que eran baldosas Córdova, quedó mal instalado, lo que a la larga significó que tuviera una mala muerte, porque “era como pisar huevos”, explica la dueña.

La transformación, además de corregir todos los errores de diseño, por soluciones más lógicas, fue asertiva en el nuevo recorrido, elección de colores, materiales y manejo de la iluminación.

URBANA Y MASCULINA
Arqc  
www.arqc.cl

En el piso 25 de un departamento en Vitacura se encuentra esta cocina. Su dueño, un doctor que le gusta cocinar, quería aprovechar este espacio como un lugar más de la casa para disfrutarlo diariamente y compartir con sus amigos. Ese fue el encargo que recibió el arquitecto Francisco Herrera, socio de Arqc.

La cocina original del departamento era el clásico diseño de pasillo, con un perímetro delimitado para las funciones básicas. El proyecto contempló botar un tabique y hacer uso de la pieza de servicio, así como abrirla completamente hacia el fondo, donde se encontraba la logia. Al centro, como protagonista, se ubicó un mesón isla multifuncional, para cocinar y a la vez sentarse a degustar y compartir. El espejo circular se pensó en el muro, como un recurso de amplitud visual y aprovechar los distintos ángulos y vistas, especialmente de la ciudad que se refleja de noche. “Lo que el cliente quería era que este lugar no se viera como una cocina, sino que se sintiera como otro estar de la casa, más informal que el living”, dice el arquitecto.

El diseño supo aprovechar también la luz natural proveniente del oriente, ubicando en ese sector un comedor de diario con un nicho dispuesto con todo para el desayuno y así disfrutar el sol de la mañana junto con la vista a la cordillera.

PROTAGONISTA
Livingston Elton  
www.livingstonelton.cl / @cocinas_livingstonelton

Gabriela Meza
@gabrielameza_banqueteria

Gabriela Meza se despierta y termina el día en la cocina. Como banquetera es su centro de operaciones y como estilo de vida familiar es el alma de la casa, como ella misma la define. Cuatro años lleva dedicada a ofrecer preparaciones para eventos de hasta 150 personas y de a poco se ha ido posicionando. “El tema de la banquetería surgió porque me encanta cocinar, pero también porque me gusta trabajar desde mi casa y estar con mis dos niñitas, las que se entretienen ayudándome”, cuenta.

Junto con el cambio de departamento a casa se propuso como desafío incluir en sus servicios talleres de cocina. El desafío entonces para Livingstone Elton fue rediseñar el espacio desde cero volviéndolo protagonista y considerando un mesón central donde cupieran cómodamente 10 personas para las clases. Otra condición importante en el proyecto era estar abierto al living y comedor. “La idea era compartir con la familia y amigos en la cocina, pero cuando se abriera el grupo, que la estación de cocina estuviese de cara al comedor y al living. No sentir que cuando cocinas estás desconectada de la situación”, dice Gabriela.

El estilo también era algo que tenía claro la banquetera. “Queríamos una cocina hogareña, campestre, siguiendo un poco el estilo de la casa también, tipo chilena”. Entonces se botaron tabiques y se proyectó el espacio interpretando los requisitos de Gabriela, que están a la vista.

“Cuando le hice feng shui a la casa me sugirieron que la cocina fuera roja, porque era la zona del reconocimiento laboral, de la fortuna y era importante el elemento del fuego. Pero como soy intensa, acelerada y trabajólica opté por el verde agua, que me fascina y me da paz, incorporando algunos puntos rojos, para equilibrar las energías”,cuenta Gabriela.

Ideas que inspiran. Complementos para hacer de tu cocina un lugar acogedor, cómodo y funcional.