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100% madera

Un mueble de grandes dimensiones o una tabla para llevar a la mesa, ambos tienen el mismo origen: la parte sólida de los árboles. Aquí, dos talleres que se la juegan por la madera local.


Roble 220, tradición carpintera

Hace casi 20 años, Aníbal Parada (31) ayudó a su papá Pablo Parada (60) a hacer el techo para la terraza de la casa en la que vivían. Ese hecho lo marcó para siempre: decidió estudiar Arquitectura y generó en él un amor por la carpintería, lo que en ese entonces no sabía es que trabajarían juntos. En 2010 por problemas médicos su papá tuvo que dejar su trabajo como profesor de Educación Física, así llegaron a la idea, hacer lo que siempre habían hecho: muebles. “Combinamos diseño de autor con la técnica tradicional de la carpintería”, así resumen los Parada el trabajo de Roble 220. En su taller en San Miguel, papá e hijo hacen todo ellos mismos, desde dimensionar la madera, armarla, lijarla y  fresarla (darle la curvatura) hasta despachar los productos personalmente.

Hoy su catálogo incluye desde buffets, veladores, pisos apilables hasta mesas de comedor, su último lanzamiento. Todos con el mismo hilo conductor: maderas nativas como mañío y coihue, que compran a una maestranza que las trae directamente del sur y un diseño contemporáneo. Un minucioso trabajo en las terminaciones, uniones y el uso de técnicas tradicionales como los cantos curvos o biselados son parte del sello de la marca. Su mayor orgullo son las puertas de rollo que usan en racks y otros, y que están inspiradas en los antiguos secreter. Todos los muebles se hacen a pedido. @roble220

Ágape Taller, diseño a la mesa

“Ninguna tabla es igual a otra, cada una es un dibujo en el que pienso en la forma y el color, según cada especie. Lo que hacemos son piezas de diseño para llevar a la mesa”, dice el pintor Felipe Hermosilla (55), de Ágape Taller, emprendimiento que fundó en Concón hace cinco años junto a su señora Bárbara Fuentes (38). “Me regalaron un mueble, lo desarmé y por casualidad hice una tabla para no perder la madera que era muy noble, así partió todo”, recuerda.

Raulí, lenga, roble, y castaño son algunas de las materialidades que usan, la mayoría son maderas recuperadas y la otra parte la compran en una barraca que cuenta con un plan de manejo de bosque nativo. “Las piezas se dibujan, se cortan una a una y les damos un lijado muy prolijo, logrando una tabla ‘suave’. Luego se barnizan con un aceite que permite la manipulación de alimentos”, agrega Hermosilla. Presentes en varias tiendas especializadas, han sumado múltiples productos para la mesa como usleros, morteros, tenazas, fuentes talladas a mano y a las tablas les han agregado detalles de diseño como asas de suela. Su desafío para el 2020 es usar solo maderas recuperadas y seguir dando trabajo a carpinteros de la zona y a las costureras que fabrican las bolsas de sus productos. @agapetaller